La enigmática mineralidad del vino. "Los hallazgos científicos más recientes".
Índice:
  1. Introducción
  2. ¿Qué es la mineralidad?
  3. Geología vs. percepción: ¿realmente los vinos saben a suelo?
  4. Lo que nos dice la ciencia
  5. ¿Dónde se encuentra la mineralidad?
  6. Conclusión
1. Introducción
¿Cómo es posible que un vino “sepa a piedra”?
¿Qué significa cuando alguien describe un Chardonnay como “calcáreo”, un Riesling como “petrolado” o un Champagne como “salino”?
¿Se trata de percepciones reales, metáforas sensoriales o una combinación de ambas?

Durante las últimas décadas, la palabra mineralidad ha ganado un lugar destacado en el vocabulario del vino. Amada por muchos y cuestionada por otros, se ha convertido en uno de los descriptores más utilizados —y menos comprendidos— del mundo del vino. No aparece en muchos manuales clásicos de análisis sensorial, ni cuenta con una definición universalmente aceptada en el ámbito técnico. Y, sin embargo, resuena con fuerza en catas, etiquetas y reseñas profesionales.

La mineralidad parece sugerir una conexión directa entre el vino y su origen: el suelo. Evoca pureza, contención y una elegancia natural difícil de reproducir. Pero ¿realmente los minerales del suelo llegan al vino? ¿O esta percepción es el resultado de otros factores —químicos, sensoriales, culturales o incluso psicológicos?

Este artículo nace del deseo de arrojar luz sobre ese misterio. ¿Qué dice hoy la ciencia sobre la mineralidad en el vino? ¿Puede medirse? ¿Puede entrenarse su percepción? ¿Depende de la composición del suelo, de la fermentación, del estilo de vinificación… o está moldeada principalmente por el lenguaje que utilizamos para describir sensaciones complejas?

Para responder a estas preguntas, exploraremos el recorrido desde la geología hasta la copa. Analizaremos la química de los compuestos volátiles, la fisiología del gusto, las técnicas de vinificación que influyen en notas de tipo “mineral” y las múltiples interpretaciones que catadores e investigadores han dado al término. También revisaremos estudios recientes —de instituciones como UC Davis, el Catena Institute of Wine y el Geisenheim Research Center— que buscan correlaciones entre terroir, vinificación y percepción sensorial.

Este no es un artículo de respuestas absolutas, porque la mineralidad —como muchos aspectos del vino— se resiste a definiciones rígidas. Es, más bien, una invitación a observar con mayor atención, a cuestionar supuestos y a comprender mejor cómo ciencia, lenguaje y experiencia se combinan para dar forma a uno de los descriptores más evocadores (y controvertidos) del discurso enológico contemporáneo.

2. ¿Qué es la mineralidad?

El término mineralidad no existía antes del año 2000. De hecho, según Alex Maltman, no es un concepto utilizado en geología, sino un descriptor creado específicamente para el vino. (Maltman es geólogo y profesor de Ciencias de la Tierra en la Universidad de Aberystwyth, en Gales, con una extensa trayectoria académica. Ha asesorado el contenido geológico de varias obras de referencia enológica, incluyendo The Oxford Companion to Wine y la próxima 8.ª edición del World Atlas of Wine. Es autor de Vineyards, Rocks and Soils, a Wine Lover’s Guide to Geology (2018) y Taste the Limestone, Smell the Slate (2025), ambas referencias clave para este artículo).

“Mineralidad” es un término ampliamente utilizado en la cata de vinos, pero también uno de los más ambiguos. A pesar de su frecuente aparición en notas de cata, no existe una definición universalmente aceptada ni una correlación directa entre los minerales del suelo y las sensaciones “minerales” en boca.

Jancis Robinson señala (en un artículo del Financial Times) que el término no fue incluido en la edición 2006 de The Oxford Companion to Wine, pero sí debió incorporarse en la cuarta edición, afirmando que “la palabra mineralidad es demasiado frecuente como para ignorarla, aunque resulte imposible de definir”.

Entonces, ¿es un aroma, una sensación en boca o un sabor?

Los expertos asocian la mineralidad con aromas o sabores como pedernal, piedra húmeda, salinidad, tiza, o incluso con una impresión táctil como frescura o astringencia. Para otros, se trata más bien de una impresión conceptual, que evoca el terroir o una sensación de pureza. La realidad es que “mineral” puede referirse a aspectos aromáticos, gustativos e incluso texturales del vino, lo que dificulta su interpretación.

Según Maltman, en un estudio reciente citado en Decanter, la mineralidad en vinos de Chablis fue percibida por un 20 % como un sabor, por un 16 % como un aroma y por un 64 % como ambos. Un dato interesante es que el 66 % de quienes la asociaron con el aroma la relacionaron con pedernal, notas reductivas y ausencia de fruta, mientras que quienes la identificaron como sabor la vincularon más con alta acidez y amargor. Estas diferencias también se han observado entre catadores de distintos países; por ejemplo, los franceses tienden a asociar la mineralidad más con el aroma.

Durante las últimas décadas, científicos, enólogos y catadores han intentado desentrañar los orígenes y mecanismos detrás de esta percepción, pero las respuestas siguen siendo tan complejas como el vino mismo. 

3. Geología vs. percepción: ¿realmente los vinos saben a suelo?
Entonces, ¿de dónde proviene la mineralidad?

La creencia popular ha sido que este carácter surge de elementos traza del suelo que son absorbidos por las raíces de la vid, transportados a las uvas y que permanecen en el vino final. Sin embargo, esta idea es simplista y contradice principios básicos de la ciencia del suelo.

Las rocas, como la caliza o el esquisto (frecuentemente citadas como fuentes de mineralidad), son sólidos, y su absorción directa por las raíces de la vid es físicamente imposible. Aunque las vides, como todas las plantas, absorben nutrientes minerales en forma de iones disueltos en el agua del suelo, estos no pueden provenir directamente de la materia sólida.

Parte de la confusión surge del uso ambiguo del término “mineral”. Los minerales geológicos no son lo mismo que los minerales nutritivos. Una vid no puede absorber granito, cuarzo o caliza como tales; en cambio, se nutre de elementos como potasio o calcio, disueltos en el agua del suelo, independientemente de su origen geológico.

Además, la mayoría de los minerales geológicos son inodoros e insípidos. Los aromas provienen de compuestos volátiles, y las rocas no lo son. Por tanto, no pueden generar aromas bajo condiciones vitícolas normales.

Aunque pequeñas trazas de minerales nutritivos llegan al vino, su concentración es extremadamente baja (menos del 0,2 %) y no parece suficiente para ser percibida sensorialmente. De hecho, una presencia elevada de minerales inorgánicos sería desagradable o incluso tóxica.

Como concluye Jonathan Eicholz, Master Sommelier: “Nos gusta creer que podemos ‘saborear la caliza’, pero eso sería como decir que podemos saborear la pendiente del viñedo. Simplemente no es posible. Y, sin embargo, muchos vinos evocan imágenes de mineralidad inorgánica”.

La vid absorbe solo los nutrientes que necesita y en cantidades mínimas, por lo que la composición mineral del mosto y del suelo es muy diferente. Los minerales en el vino están presentes en cantidades traza, lo que hace improbable que puedan ser olfativa o gustativamente detectados.

4. Lo que nos dice la ciencia: ¿qué causa la mineralidad?
La mineralidad es un concepto complejo y no atribuible a un solo compuesto. La investigación científica sugiere varias causas interrelacionadas:

4.1. Estrés nutricional y compuestos de azufre
Los suelos pobres, pedregosos y con bajo contenido de nitrógeno generan estrés en la vid. Durante la fermentación, la falta de nitrógeno obliga a las levaduras a metabolizar aminoácidos sulfurados, produciendo compuestos volátiles de azufre que pueden percibirse como notas minerales o reductivas.

4.2. Ácido succínico
Estudios recientes han relacionado la mineralidad con niveles más altos de ácido succínico, un subproducto de la fermentación que aporta una sensación salina, especialmente en vinos con alta acidez y baja expresión frutal.

4.3. Compuestos volátiles
Compuestos como el dimetil sulfuro (DMS) y otros sulfuros pueden evocar notas de pedernal, piedra o humo.

4.4. Influencia indirecta del suelo
Aunque los minerales no se “saborean”, el suelo influye indirectamente al afectar el vigor de la vid, la disponibilidad hídrica y la madurez de la uva.

4.5. Factores de vinificación
La vinificación reductiva, el contacto con lías, el uso limitado de madera y la fermentación con levaduras autóctonas favorecen perfiles percibidos como minerales.

5. ¿Dónde se encuentra la mineralidad?
La mineralidad se asocia principalmente con vinos blancos, especialmente cepas como Riesling, Sauvignon Blanc, Albariño, Assyrtiko, Chenin Blanc, Carricante del Etna y variedades de Txakoli. Comparten alta acidez, baja fruta y gran transparencia al terroir.

Regiones como Chablis (Chardonnay) y el Mosela (Riesling) han sido ampliamente estudiadas, mostrando cómo pequeñas variaciones en suelo, microclima y composición química pueden influir en la percepción de mineralidad.

6. Conclusión
La mineralidad sigue siendo uno de los conceptos más fascinantes y escurridizos del mundo del vino. No es el sabor literal de la piedra, sino el resultado de una compleja interacción entre química, estructura, acidez, compuestos volátiles y percepción humana.

Más allá de la ciencia, el lenguaje, la memoria y la cultura desempeñan un papel crucial. La mineralidad puede no residir únicamente en el vino, sino en el diálogo entre el vino y quien lo degusta. Es, a la vez, un enigma científico y una verdad poética: un recordatorio de que el vino es tanto análisis como emoción, contexto e imaginación.

Referencias

1.Parr W, Maltman A, et al (Beverages, 2018) --Minerality in Wine: Towards the Reality behind the Myths.  
2.Rodríguez-Bencomo et al. (2023) — Compuestos volátiles asociados a la mineralidad.
3.Heymann, H. (2022) — Cuestionamiento crítico del término mineralidad.
4.Oxford Companion to Wine (2023)
5.Jackson, R.S. (2020) — Fundamentos sensoriales y del suelo.
6.Gus Zhu, (2024) – Behind the Glass, The chemical & sensorial terroir of wine tasting.
7.Maltman, Alex (2018) - “Vineyards, Rocks and Soils, a Wine Lover’s Guide to Geology”.
8.Maltman, Alex (2025) - Taste the Limestone, Smell the Slate, A geologist wanders through the world of wine.
9.Wilson, James E. (1998) – Terroir, the role of geology, climate, and culture in the making of french wine
10.https://www.winescholarguild.com/studio/item/1934/minerality-in-wine-with-alex-maltman
11.https://wineindustryadvisor.com/2021/02/03/catena-institute-of-wine-terroir-study/
12.https://catenainstitute.com/terroircongress/
13.https://www.newyorker.com/culture/annals-of-gastronomy/does-your-wine-really-taste-like-rocks
14.https://www.researchgate.net/publication/259553287_An_Exploration_of_the_Perception_of_Minerality_in_White_Wines_by_Projective_Mapping_and_Descriptive_Analysis
15.https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0963996916302708
16.https://www.reddit.com/r/wine/comments/16jtlq7/the_case_against_minerality/
17.https://www.vilaviniteca.es/es/blog/percepcion-del-caracter-mineral-en-el-vino-influencia-del-precio-y-de-la-informacion-contenida-en-la-etiqueta/
18.https://www.thewinesociety.com/discover/explore/regional-guides/the-meaning-of-mineral-or-minerality-in-the-context-of-wine/?utm_source=chatgpt.com
19.https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/37498437/
20.https://www.researchgate.net/publication/323115992_Chasing_after_minerality_relationship_to_yeasts_nutritional_stress_and_succinic_acid_production/download?_tp=eyJjb250ZXh0Ijp7ImZpcnN0UGFnZSI6InB1YmxpY2F0aW9uIiwicGFnZSI6Il9kaXJlY3QifX0
21.https://www.decanter.com/wine-news/opinion/guest-blog/minerality-in-wine-429893/